Ensayo 3 del Proyecto Simulacros, el montaje apuntalado al performance o todo lo contrario.
Desde hace varios años he tenido como base en mi trabajo la búsqueda de lo instalatorio y de lo performático, rayando a veces en ambas, a veces en ninguna, pero con profundo interés en sortear caminos tanto plásticos como sonoros, espaciales y teatrales reunidos en un solo acontecimiento.
La intención es definir o fusionar de dos ideas un solo hecho escénico o pieza.
1.- La concatenación y relación de imágenes que en conjunto planteen una breve anécdota (no necesariamente lineal). Que la plástica en movimiento sea lo que prepondere en toda la pieza y que a su vez dicte el eje dramático.
La representación se llevaría a cabo sobre un espacio escénico definido.
2.- Montaje de una obra de Fernando Arrabal. (El arquitecto y el emperador de Asiria).
3.- Fusión de las dos anteriores.
Existen varios puntos de los cuales quiero partir o que me gustaría tener como principios para emprender cualquiera de los dos proyectos.
- Se busca conformar una pieza escénica que particularice y sea objetiva. Es decir, luche no ir a lugares comunes e intrascendentes.
- Que la obra no sea pulcra ni nítida. Que el espectador la complete con su propia experiencia, que proporcione su propio argumento de los acontecimientos.
- Que la obra aborde a el mito o la tragedia como una manera de afirmar nuestra impotencia frente a lo incomprensible o áspero que es el mundo, la cual al ser confesada nos libera la carga de tener que reprimirla.
- Que sea una experiencia de comunión para descubrir qué pasa con el mundo.
- Que la obra no se ocupe de asuntos que se puedan tratar racionalmente, aunque formen parte del cotidiano. Los temas del alma y los misterios de la vida humana serán necesarios.
- Que la forma en su conjunto busque deleitar.
- Que como planteamiento dramático la obra resuma y proyecte el elemento más esencial de nuestro ser en términos de supervivencia y de adaptación.
- Siempre se hablará de violencia.
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