miércoles, 23 de marzo de 2016

Del 1er. encuentro [por Jean Paul]

PROCESOS ACOMPAÑADOS

Encontrarse no es coincidir en un espacio y tiempo; es estar, reconocerse, compartir y en el mejor de los casos, acompañarnos.
De las primeras sesiones. Exposición de proyectos. Ejercitar la socialización de las ideas. Exponer un proyecto frente a otres es un ejercicio complejo, nos hace discriminar información y ordenarla, nos hace además encontrarnos con ideas que no habían sido consideradas, pero emergen intentando dejar una impresión en quienes nos escuchan. En el formato de Procesos Acompañados el tiempo es limitado y ello nos obliga a sintetizar en pocas palabras imágenes, conceptos y estrategias de aquello que estamos proyectando. No se trata de la descripción de algo inmóvil o finalizado, sino de un ebullidero de sensaciones atravesando nuestro trabajo creativo. Amén a todo esto, la verdad es que no siempre conseguimos que aquello que resultó en palabra dirigida al otre sea un reflejo fiel de lo que en nuestro pensamiento estaba sucediendo. Pero de eso se trata, de dejarse permear por la presencia de los demás, de sus palabras, disposiciones y gestos. Socializar las intenciones de un proceso creativo no nos resulta común y sin embargo es un ejercicio altamente fructífero, pues nos obliga a estructurar y desestructurar en tiempo real nuestro pensamiento. No se trata de defender una postura o un producto, sino poner a consideración del otre nuestras propias motivaciones y pretensiones creativas, compartirle, dejarle entrar. Y en ese ejercicio estar dispuestos a soltar lo propio y tomar de los demás.

[LO REFIERO EN PLURAL, PERO ME SUCEDE EN SINGULAR]

De la intervención, reflexión y otredad. Una vez expuesto lo que el tiempo, los nervios y nuestro proceso nos permitieron, existe la posibilidad de que quienes escucharon incidan en nosotros. Una  pregunta, referencia, diagrama anotadas en un postit nos son entregadas. Reflejos de nuestro discurso pasados por el entendimiento del otre nos son devueltos. Después el diálogo, donde podemos estar de acuerdo, coincidir y disentir; abonar a lo propio y a lo ajeno, ofrecer y recibir cambios de perspectiva para enriquecer el entendimiento de los distintos procesos. Compartir experiencias y reconocer conexiones que jamás hubiesen emergido sin la socialización, sin el tiempo/ espacio compartidos, sin la escucha recíproca.

De BICÉFALO: resonancias propias y otras por apropiarse. Mirar hacia atrás a procesos anteriores para descubrir que se trata de continuidad de proyecto, de investigación, metodología y lenguaje. O mínimamente de intereses. Mirar hacia fuera y descubrir que se trata de una latencia compartida en necesidad de salir de formatos y convenciones. Saber y reconocer que no es una historia que necesite ser contada. Y que así está bien.


Me gusta pensar Procesos Acompañados como una forma de estrechar vínculos, generar comunidad y reflexión crítica, de descubrir que compartimos mucho más de lo que imaginamos. Como un proceso en sí mismo al que se suman ocho procesos particulares; el resultado no es igual a la suma de sus componentes sino el sistema emergente de sus nuevas relaciones.

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