PROCESOS ACOMPAÑADOS
Encontrarse
no es coincidir en un espacio y tiempo; es estar, reconocerse, compartir y en
el mejor de los casos, acompañarnos.
De las primeras sesiones. Exposición de
proyectos. Ejercitar la socialización de las ideas. Exponer un proyecto frente a otres es un ejercicio complejo, nos
hace discriminar información y ordenarla, nos hace además encontrarnos con
ideas que no habían sido consideradas, pero emergen intentando dejar una
impresión en quienes nos escuchan. En el formato de Procesos Acompañados el tiempo es limitado y ello nos obliga a
sintetizar en pocas palabras imágenes, conceptos y estrategias de aquello que
estamos proyectando. No se trata de la descripción de algo inmóvil o
finalizado, sino de un ebullidero de sensaciones atravesando nuestro trabajo
creativo. Amén a todo esto, la verdad es que no siempre conseguimos que aquello
que resultó en palabra dirigida al otre sea un reflejo fiel de lo que en
nuestro pensamiento estaba sucediendo. Pero de eso se trata, de dejarse permear
por la presencia de los demás, de sus palabras, disposiciones y gestos.
Socializar las intenciones de un proceso creativo no nos resulta común y sin
embargo es un ejercicio altamente fructífero, pues nos obliga a estructurar y
desestructurar en tiempo real nuestro pensamiento. No se trata de defender una
postura o un producto, sino poner a consideración del otre nuestras propias
motivaciones y pretensiones creativas, compartirle, dejarle entrar. Y en ese
ejercicio estar dispuestos a soltar lo propio y tomar de los demás.
[LO REFIERO EN PLURAL, PERO ME SUCEDE EN
SINGULAR]
De la intervención, reflexión y otredad. Una vez expuesto lo que el tiempo, los nervios y nuestro proceso
nos permitieron, existe la posibilidad de que quienes escucharon incidan en
nosotros. Una pregunta, referencia,
diagrama anotadas en un postit nos son entregadas. Reflejos de nuestro discurso
pasados por el entendimiento del otre nos son devueltos. Después el diálogo,
donde podemos estar de acuerdo, coincidir y disentir; abonar a lo propio y a lo
ajeno, ofrecer y recibir cambios de perspectiva para enriquecer el
entendimiento de los distintos procesos. Compartir experiencias y reconocer conexiones
que jamás hubiesen emergido sin la socialización, sin el tiempo/ espacio
compartidos, sin la escucha recíproca.
De BICÉFALO: resonancias propias y otras por
apropiarse. Mirar hacia atrás a procesos anteriores para
descubrir que se trata de continuidad de proyecto, de investigación,
metodología y lenguaje. O mínimamente de intereses. Mirar hacia fuera y
descubrir que se trata de una latencia compartida en necesidad de salir de
formatos y convenciones. Saber y reconocer que no es una historia que necesite
ser contada. Y que así está bien.
Me gusta
pensar Procesos Acompañados como una
forma de estrechar vínculos, generar comunidad y reflexión crítica, de
descubrir que compartimos mucho más de lo que imaginamos. Como un proceso en sí
mismo al que se suman ocho procesos particulares; el resultado no es igual a la
suma de sus componentes sino el sistema emergente de sus nuevas relaciones.
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